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Tu respuesta en la dificultad es clave.

Tu respuesta en la dificultad es clave.

Perder un trabajo, enfrentar un divorcio, perder un negocio, son situaciones que todos hemos pasado o podemos pasar.

Claro está que son circunstancias que nos hacen sentir mal y que en distinto grado, nos pueden perjudicar. Son cosas que, en muchos casos no podemos evitar, aun así, lo peor de esas circunstancias no es que sucedan, o cómo sucedan, sino la manera en la que vamos a responder a ellas.

Si le damos un significado catastrófico, destructivo y lo vemos como algo superior a nosotros mismos, su poder será mucho mayor y las consecuencias negativas más grandes.

Puedes detenerte y hacer un ejercicio de reflexión para adjudicarle un valor de aprendizaje y oportunidad a cada una de esas situaciones. Si perdiste un trabajo puede ser una oportunidad para comenzar un emprendimiento propio, algo que siempre quisiste hacer, una oportunidad para encontrar un nuevo trabajo en una empresa mejor y con un equipo de compañeros con el que te lleves mejor y hasta puedas hacer nuevos amigos, puede ser la oportunidad para mudarte de ciudad o país y vivir en un lugar que deseas hace mucho tiempo.

Si te divorcias y no tiene solución, puede ser un buen momento para conocerte mejor, aprender de tus errores, del perdón y a relacionarte mejor contigo mismo. Puede ser una buena ocasión para replantearte prioridades o para conocer una persona mejor para ti y comenzar una relación más fuerte y positiva.

Si te ha ido mal en un negocio, seguramente hay muchas cosas que podrás aprender de esa experiencia, sobre ti, sobre el mercado, sobre finanzas, sobre las relaciones personales y laborales y sobre el aprovechamiento de oportunidades y la gestión de crisis. Podrás aplicarlo a nuevos negocios, comenzar una nueva actividad, adquirir nuevas aptitudes o reactivar el negocio desde una perspectiva diferente.

Sea como sea, después de cualquier situación difícil puedes convertirte en una mejor persona, más fuerte,  más sabia, más empática y más habilidosa. Si sabes enfocarte en la oportunidad, en lo que puedes ganar y en el significado productivo de esa situación en vez de poner tu foco en la pérdida o el dolor que te haya podido ocasionar, la dificultad puede ser tu aliada.

Las experiencias malas son como cajas de regalo. Cuándo recibes un regalo, tu no conservas el papel o la caja sino lo que está dentro. Quedarte anclado a las circunstancias es quedarte con el envoltorio.

Saca el regalo del aprendizaje o la oportunidad que encierra esa circunstancia y desecha el resto, porque una vez que ya sucedió pertenece al pasado, ya no existe, solo existe la consecuencia, y ésta será mejor o peor de acuerdo a cómo respondes tú a ella y sólo tendrá el poder que tú le otorgues.

Hazte consciente del poder que tienes para re significar lo que ha ocurrido, presta atención a tus pensamientos respecto a ello, a las palabras que eliges para describirlo, a tus emociones y a lo que decidirás hacer frente a esa situación.

Si tus respuestas no te empoderan o no te llevan a un mejor lugar ponte a la tarea de sustituirlas hasta que asumas el control de las consecuencias de esas circunstancias en ti. Tú tienes ese poder, aunque no lo sepas, utilizarlo o no es tu decisión.

Con todo mi cariño, te deseo mucho éxito.

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